Last Energy Capta $100M: El Micro Reactor Nuclear Blindado en Acero que Podría Transformar el Futuro Energético

La Resurrección Nuclear: Last Energy Lidera la Carga con su Micro Reactor de Acero
Durante años, la energía nuclear fue percibida como una reliquia del pasado, una tecnología plagada de costes exorbitantes y preocupaciones medioambientales. Sin embargo, el panorama está cambiando drásticamente. En un giro fascinante, estamos siendo testigos de un resurgimiento nuclear, liderado por una nueva generación de startups innovadoras que están redefiniendo lo que es posible. En el epicentro de esta transformación se encuentra Last Energy, una empresa que acaba de asegurar una impresionante ronda de financiación Serie C de 100 millones de dólares, demostrando que la energía atómica no solo está de vuelta, sino que está lista para impulsar el futuro.
La inyección de capital, liderada por Astera Institute y con la participación de AE Ventures, Galaxy Fund, Gigafund, JAM Fund, The Haskell Company, Ultranative, Woori Technology, entre otros, marca un momento crucial para Last Energy. Como su fundador y CEO, Bret Kugelmass, ha expresado, el escepticismo inicial que enfrentó al promover la energía nuclear se ha disipado por completo. «Durante la primera mitad de la década en que le decía a la gente que estaba haciendo energía nuclear, tenía que convencerlos, ‘Oye, aquí está por qué la energía nuclear es importante'», comentó Kugelmass a TechCrunch. «Ahora todos vienen a nosotros diciendo, ‘Oh sí, por supuesto que la energía nuclear es una parte clave de la solución.’ Estoy como, ok, genial, me alegro de que todos se hayan puesto al día ahora.»
La Era de los Pequeños Reactores Modulares: Impulso por la Demanda de Datos
El renovado interés en la energía nuclear no es una coincidencia. Es una respuesta directa a una de las fuerzas tecnológicas más dominantes de nuestra era: la insaciable demanda de energía por parte de los centros de datos. Con el auge de la inteligencia artificial, el machine learning y la computación en la nube, la infraestructura digital global requiere cantidades masivas y constantes de electricidad. Las fuentes de energía renovable, si bien vitales, a menudo luchan con la intermitencia. La energía nuclear, con su capacidad de generar grandes cantidades de energía de base de manera constante y sin emisiones de carbono, se presenta como una solución atractiva y sostenible.
Last Energy se especializa en la construcción de pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés). Estos no son los gigantescos y complejos reactores del pasado, sino plantas de energía nuclear compactas que pueden fabricarse en masa para reducir costes y tiempo de implementación. Los reactores comerciales de Last Energy están diseñados para producir 20 megavatios de electricidad, suficiente para abastecer a unas 15.000 viviendas. Esta escala los hace ideales para alimentar complejos industriales, bases militares o, crucialmente, los voraces centros de datos.
El éxito de Last Energy no es un caso aislado. Es parte de una tendencia más amplia de inversión en startups nucleares. En los últimos meses, hemos visto a X-Energy, respaldada por Google, recaudar 700 millones de dólares. Antares obtuvo 96 millones de dólares para sus micro reactores terrestres, marítimos y espaciales. Y Aalo Atomics cerró una ronda de 100 millones de dólares con el objetivo de construir un micro reactor integrado con un centro de datos. Estas cifras ilustran un claro mensaje: el capital de riesgo está apostando fuerte por el futuro nuclear.
La Propuesta Única de Last Energy: Innovación Basada en la Historia
Lo que distingue a Last Energy de sus competidores es su enfoque innovador, arraigado en una sorprendente paradoja: utilizar un diseño de reactor antiguo y probado, desarrollado por el gobierno hace décadas. Específicamente, la empresa se basa en el diseño inicial de un reactor de agua a presión que se construyó para el NS Savannah, el primer buque mercante de propulsión nuclear del mundo. Si bien la planta de energía original del Savannah era una décima parte del tamaño del reactor comercial de Last Energy, la base tecnológica ofrece una robustez y una historia de seguridad que pueden acelerar la aprobación regulatoria y la confianza pública.
El primer paso concreto para Last Energy es la construcción de un reactor piloto de 5 megavatios en un sitio arrendado a Texas A&M. Esta fase inicial es crucial, y la nueva financiación asegurará el proyecto piloto y ayudará a la empresa a comenzar a entregar sus primeros productos comerciales. Kugelmass tiene grandes expectativas: la esperanza es que el reactor piloto esté en funcionamiento el próximo año, y que la unidad comercial de 20 megavatios entre en producción en 2028.
Blindado en Acero: Un Diseño Revolucionario para Seguridad y Gestión de Residuos
Pero la innovación de Last Energy va más allá de revivir un diseño probado. La característica más sorprendente y distintiva de su reactor es su método de contención y gestión de residuos. A diferencia de los reactores tradicionales, el de Last Energy no está diseñado para ser reparado o mantenido durante su vida útil. En cambio, cada núcleo se encajona permanentemente en 1.000 toneladas de acero. Kugelmass estima que el metal costará alrededor de 1 millón de dólares, una inversión que, según él, es competitiva si se considera el coste del hormigón de grado nuclear.
Esta «caja negra» de acero resuelve varios desafíos críticos. Los reactores llegarán al lugar de instalación con seis años de uranio como combustible. Aparte de las conexiones eléctricas y de control, no hay otras penetraciones que rompan la pared de acero, lo que mejora drásticamente la seguridad. El calor de las reacciones de fisión calienta el acero, y el agua que fluye por las tuberías externas recoge ese calor para hacer girar una turbina de vapor y generar electricidad.
La verdadera genialidad de este enfoque se revela al final de la vida útil del reactor. Cuando el período de operación del reactor concluye, Last Energy lo dejará en el lugar, con la cámara de acero sirviendo como el propio contenedor de residuos. Esto elimina la necesidad de una eliminación separada y compleja de los residuos nucleares, uno de los mayores dolores de cabeza de la industria nuclear tradicional. Esta solución integrada podría ser un cambio de juego para la aceptación pública y la viabilidad económica de la energía nuclear a pequeña escala.
Promesa de Precios Reducidos y un Futuro Energético Transformado
La combinación de un diseño simple, la fabricación en masa y la innovadora gestión de residuos tiene un objetivo ambicioso: reducir drásticamente el precio de la energía nuclear. Si bien Kugelmass se abstuvo de comprometerse con un precio específico, señaló a otras industrias que han logrado reducir los precios a la mitad por cada aumento de diez veces en la producción. «No creo que sea tan bueno en energía nuclear porque siempre hay algunos costes fijos adicionales que tienes en energía nuclear con respecto a algunas de las regulaciones especiales, pero ese es el tipo de tendencia que puedes ver», afirmó. Su visión es clara: «No pensamos en unidades de uno o dos, pensamos en decenas de miles».
Este pensamiento a gran escala, junto con la promesa de una energía limpia, segura y asequible, posiciona a Last Energy y a la industria de los SMR en su conjunto como un pilar fundamental para el futuro energético global. A medida que la demanda de electricidad sigue disparándose y la urgencia climática se intensifica, la capacidad de desplegar rápidamente fuentes de energía nucleares compactas y eficientes será invaluable. Last Energy no solo está construyendo micro reactores; está construyendo los cimientos de una nueva era de energía.
Con 100 millones de dólares en su bolsillo y un camino claro hacia la producción, Last Energy está lista para demostrar que el futuro no solo es nuclear, sino que está blindado en acero y listo para escalar.
